Patovica: la curiosa historia de una palabra que nació en Ingeniero Maschwitz
Detrás de una expresión tan popular en Argentina como «patovica» hay una historia vinculada a una antigua granja de Ingeniero Maschwitz, donde se criaban miles de patos y funcionaba una marca comercial que terminó dejando su huella en el lenguaje cotidiano.
Cuando alguien habla de un patovica, inmediatamente viene a la mente la imagen de un hombre corpulento, musculoso, generalmente encargado de la seguridad en la entrada de un boliche. Sin embargo, pocos imaginan que detrás de esa palabra existe una historia vinculada con Ingeniero Maschwitz y una actividad productiva que tuvo gran relevancia en la localidad.
La explicación aparece en el libro Ingeniero Maschwitz, algo de la historia de mi pueblo y su gente, de Juan Pablo Beliera, que reconstruye la historia de la Granja Los Ñandúes y de una particular marca de patos: Viccas.
El establecimiento pertenecía a don Víctor Casterán y llegó a convertirse en una explotación avícola de dimensiones extraordinarias para aquella época. Allí se criaban patos que se comercializaban bajo la marca registrada «Patos Viccas». El nombre surgió de una combinación bastante ingeniosa: las primeras letras del nombre y del apellido de su propietario, Víctor Casterán.

La granja no era un emprendimiento menor. Según los datos recopilados por Beliera, llegó a contar con una producción anual de 150.000 patos, incubadoras con capacidad para 50.000 huevos y una estructura que incluía unos 70 trabajadores. También disponía de instalaciones para la elaboración de alimentos y procesamiento de su producción.
Pero la historia de Viccas no quedó solamente ligada a la actividad comercial. Con el paso del tiempo, el nombre comenzó a utilizarse de una manera completamente diferente.
Según relata el libro, los jóvenes que practicaban fisicoculturismo empezaron a recibir el apodo de «patos Viccas», en alusión al desarrollo de sus músculos pectorales y a una forma particular de caminar. La comparación remitía a aquellos patos de la conocida granja de Maschwitz.
De esa asociación nació la expresión «patovica», que con los años se incorporó al lenguaje popular argentino para identificar a los hombres corpulentos y musculosos que trabajan en tareas de seguridad, especialmente en boliches bailables y espectáculos.
Así, una marca comercial nacida en una granja de Ingeniero Maschwitz terminó trascendiendo su actividad original y dejando una curiosa herencia en el vocabulario cotidiano.
Una de esas historias pequeñas, pero sorprendentes, que forman parte de la memoria de los pueblos y que permiten descubrir que, detrás de muchas palabras que usamos todos los días, puede esconderse un pedacito de historia local.


Me encantaria poder comprar el libro que me digan adonde se puede comprar o encargar ya que yo soy nacida y criada en ing maschwitz en 1960 hasta la fecha
Cumpliendo 79 tuve la suerte de vivir algo de esas historias. Por ejemplo , ver funcionando el Restaurante “Los Patos Vicas con techo de Paja y cocina francesa que mi padre conoció saboreando el “pato à là naranja “ y otras exquisiteces de su país natal .que luego se incendió. Ver las exclusas de gran lago detrás de “los ñandúes cuyas compuertas se manejaban con palancas y engranajes y formaban el lago de los patos donde muchos años después todavía nos bañábamos con playa y todo y cerraba total y parcialmente el arroyo , deben quedar algunas ruinas de esa obra .se entraba por la calle que ingresa à Palmer y la quinta de los Pueyrredon !!