Cuando la Avenida Villanueva era todo boulevard: la historia de una de las postales de Ingeniero Maschwitz

0
villanueva

Hay calles que forman parte de la vida cotidiana de un pueblo y que, con el paso de las décadas, terminan cambiando tanto que resulta difícil imaginar cómo eran originalmente. La actual Avenida Villanueva, la principal arteria de Ingeniero Maschwitz, es uno de esos casos.

Hoy es imposible pensar el centro de Maschwitz sin esta avenida, que conecta la zona de la Panamericana con la estación ferroviaria. Pero hubo una época en la que su fisonomía era muy diferente: Villanueva era un verdadero boulevard, con dos manos de circulación separadas por un amplio cantero central.

Así lo reconstruye un libro dedicado a la historia de Ingeniero Maschwitz, de Juan Pablo Beliera, que describe a aquella arteria como uno de los signos distintivos del pueblo y como un paseo obligado para quienes lo visitaban los domingos.

El cantero central comenzaba en la plazoleta ubicada frente a la estación y se extendía hasta la esquina norte de la Plaza Emilio Mitre. Estaba ornamentado con palmeras de Colón y ejemplares de plátanos, además de otras especies vegetales.

Los árboles acompañaban todo el recorrido y sus copas generaban una sombra que convertía al boulevard en una suerte de galería natural. En primavera, las hojas, las flores y los frutos componían una imagen que, según la descripción histórica, transformaba el lugar en una postal de colores y sombras.

Para los vecinos de aquella época, además, aquellos árboles eran parte de la vida cotidiana. Las palmeras ofrecían flores y dátiles, mientras que los plátanos tenían una particularidad: sus troncos cambiaban anualmente de corteza y, al desprenderse, dejaban formas irregulares que podían parecer viejos pergaminos.

El corazón de la vida de Maschwitz

Pero Villanueva no fue solamente una calle de circulación. Históricamente fue la principal arteria comercial de Ingeniero Maschwitz, concentrando buena parte de los negocios y de la actividad cotidiana de la localidad.

Y también fue, durante generaciones, el escenario donde el pueblo se encontraba para sus grandes acontecimientos.

Por allí pasaron los desfiles patrios y escolares, las celebraciones vinculadas al patrono San Antonio, y también los tradicionales carnavales, que convertían a la avenida en un verdadero espacio de encuentro y celebración popular.

De esta manera, Villanueva fue mucho más que una conexión entre la ruta y la estación: fue uno de los lugares donde Maschwitz construyó parte de su identidad colectiva.

La pelea por el asfalto

A mediados del siglo XX, el pueblo necesitaba mejorar sus caminos y la pavimentación de Villanueva se convirtió en una de las grandes demandas de la comunidad.

La Sociedad de Fomento de Ingeniero Maschwitz fue una de las instituciones que impulsó las gestiones para conseguir la iluminación y el pavimento del boulevard.

En 1956 se realizó un nuevo intento con la creación de una Cooperativa Vecinal Pro-Asfalto, encabezada por el vecino y comerciante Juan Conti. Las gestiones buscaron primero el respaldo de la Sociedad de Fomento y luego continuaron ante las autoridades municipales.

El proyecto atravesó distintas dificultades y trámites durante varios años. Incluso llegó a firmarse un decreto municipal en 1957, aunque las gestiones quedaron posteriormente suspendidas.

Finalmente, las autoridades del entonces Partido de Tigre dieron curso al proyecto y la pavimentación comenzó a tomar forma.

Un error que cambió para siempre la avenida

Pero en medio de aquella obra ocurrió algo que terminaría modificando para siempre la fisonomía de Villanueva.

Según el testimonio recogido por el libro, el proyecto original contemplaba la construcción de dos cordones, lo que habría permitido conservar el boulevard tal como existía.

Sin embargo, un error en el estudio técnico hizo que se proyectaran cuatro cordones en lugar de dos.

La modificación del proyecto y la necesidad de solicitar una ampliación presupuestaria demoraron los trabajos durante más de un año. Cuando finalmente se avanzó, ya no hubo vuelta atrás: el boulevard original desapareció y el trazado terminó convirtiéndose en una avenida sin aquel histórico cantero central.

El propio relato lo describe como un “error involuntario”, producto del entusiasmo y de cierto apresuramiento en una obra que significaba progreso para el pueblo.

El asfalto finalmente llegó

Después de años de gestiones, reuniones y reclamos, las obras finalmente fueron inauguradas a mediados de 1960, ya con Ingeniero Maschwitz integrado al recientemente creado Partido de Escobar.

La pavimentación significó un enorme avance para la localidad. Pero también marcó el final de una postal que durante décadas había identificado a Maschwitz: aquella avenida arbolada, con su cantero central y sus palmeras, por donde los vecinos paseaban y los visitantes recorrían el pueblo.

Una avenida que también cambió de nombre

La historia de Villanueva también atravesó los vaivenes políticos de la Argentina. En 1952, luego del fallecimiento de Eva Perón, las autoridades provinciales dispusieron que las calles denominadas La Plata pasaran a llevar su nombre. En Ingeniero Maschwitz, las autoridades municipales dispusieron entonces que el Boulevard Villanueva y la calle La Plata llevaran el nombre de Eva Perón.

La medida, sin embargo, tuvo una vida breve. Después del golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955, la denominación quedó sin efecto y la avenida recuperó su nombre anterior.

Del boulevard histórico al polo gastronómico

Con el paso de las décadas, Maschwitz creció y también se transformó el mapa comercial de la localidad.

Villanueva continúa siendo una de las principales arterias comerciales, aunque actualmente la actividad se encuentra más extendida hacia otras calles y sectores del centro. La calle Mendoza, especialmente, se convirtió en uno de los grandes polos gastronómicos de la localidad, acompañando la evolución de Maschwitz y ampliando el tradicional circuito comercial que durante décadas tuvo a Villanueva como protagonista casi excluyente.

La avenida fue repavimentada en su totalidad en 2017.

La avenida, mientras tanto, sigue conservando ese carácter de lugar de paso y de encuentro que tuvo desde los primeros tiempos del pueblo.

Por Villanueva siguen circulando vecinos, visitantes, comerciantes, estudiantes y familias. Y, aunque ya no exista aquel antiguo cantero central en todo su recorrido, la avenida continúa siendo escenario de celebraciones, encuentros y acontecimientos que forman parte de la vida de Maschwitz.

Una avenida que guarda la memoria del pueblo

Hoy, quienes transitan por Villanueva pueden imaginar difícilmente aquella postal. Pero para quienes conocieron el viejo Maschwitz, la avenida no era solamente un camino para llegar a la estación.

Era el centro comercial, el escenario de los festejos, el lugar de los desfiles, los carnavales y las celebraciones religiosas. Era, en definitiva, una parte fundamental de la vida del pueblo.

Y quizás uno de los detalles más llamativos de su historia sea que la desaparición de aquel boulevard no fue necesariamente el resultado de una decisión deliberada de eliminarlo, sino de un error técnico cometido durante una obra que, paradójicamente, había sido impulsada durante años por los propios vecinos.

El viejo boulevard quedó atrás, pero su recuerdo permanece en fotografías, libros y, sobre todo, en la memoria de quienes alguna vez caminaron bajo aquellas palmeras y plátanos.

¿Quiénes de nuestros lectores recuerdan cómo era la Avenida Villanueva antes de perder aquel histórico boulevard? ¿Qué comercios, desfiles o carnavales recuerdan de aquella época?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *